Los enormes cambios sociales y el crecimiento espectacular de la población urbana plantean la necesidad de adecuar el espacio urbano a la nueva situación. El derribo de las murallas que encierran las ciudades y la construcción de ensanches y barrios nuevos, planificados en términos de racionalidad urbanística, constituyen un primer paso en esta dirección. Las ciudades son dotadas de diversos equipamientos. Se generalizan el alcantarillado y el suministro de agua potable a las viviendas. La gasificación llega a algunas ciudades y esto contribuye decisivamente al alumbrado público. El transporte se moderniza con tranvías de tracción animal. Los servicios también aumentan, hospitales, sanatorios, parques de bomberos, casernas de policía municipal contribuyen a mejorar la funcionalidad de las ciudades.