Entre los años 470 y 475, los ejércitos visigodos de Tolosa ocupan el litoral de la Tarraconense. En el año 506, los francos expulsan a los visigodos de Tolosa. La Septimania se convierte en el único territorio de la Galia en poder de los visigodos, que estabilizan un reino centralizado en Toledo. Los territorios de la Tarraconense y de la Septimania protagonizan revueltas en contra y, a pesar de las aportaciones germánicas, mantienen los rasgos culturales: el derecho público romano sigue vigente y también la Iglesia. El comercio se dinamiza en las ciudades portuarias donde se instalan minorías judías, griegas y sirias.