En el occidente mediterráneo, la urbanización responde a una actuación intencionada de Roma. La ciudad, autónoma, controla un territorio y es la célula administrativa básica y el centro de la vida social y cultural. En Cataluña, la red urbana romana tiene poco que ver con los dispersos poblados íberos. Las ciudades se ubican en lugares geoestratégicos, desde el punto de vista económico o militar, fruto de una planificación urbanística previa. Los veteranos de guerra son a menudo los colonizadores de los nuevos enclaves. También algunos núcleos indígenas o coloniales se aprovechan y se reconvierten.