El culto en la familia se organiza en torno a los antepasados y las divinidades que protegen el hogar, los bienes y a las personas. El cabeza de familia dirige el ritual, que se realiza en un lugar determinado de la casa. Todos los que dependen de él participan en el ritual: mujer, hijos y esclavos. La religión también tiene una vertiente pública y política que incluye los festivales dedicados a los dioses propios de cada ciudad, a las divinidades del panteón romano, a Roma y al emperador. Es una muestra de lealtad hacia el Imperio. Desde la época tardorrepublicana se difunden cultos orientales de cariz más intimista.