La casa ibérica es un lugar de refugio y descanso, pero también es almacén y centro de trabajo. El mobiliario es diverso e incluye telares, molinos manuales rotatorios para elaborar harinas y una gran cantidad de recipientes cerámicos. Ánforas y jarros se utilizan para almacenar agua, vino, aceite y salazones. La vajilla suele tener gran variedad de botes, copas, ollas y bandejas. Las casas son rectangulares y están organizadas en calles. A menudo tienen altillos o pisos con diversas habitaciones. Los hogares calientan y se utilizan para cocinar.