La civilización íbera, al igual que otras civilizaciones mediterráneas, es muy desarrollada. Su economía se basa en las actividades agrícolas y ganaderas, y la pesca en las zonas costeras. Dominan la metalurgia del hierro y construyen una gran variedad de útiles. Las actividades manufactureras también son importantes: hilado, tejido, curtiduría, repujado de metales y producciones cerámicas, que muestran una acusada personalidad. Los intercambios les conectan con las redes comerciales mediterráneas. Los íberos desarrollan un alfabeto propio y acuñan moneda.