Las creencias de los íberos tienen elementos en común con otros cultos mediterráneos y comparten con ellos divinidades. También manifiestan un respeto reverencial por las fuerzas de la naturaleza. El lobo es un animal especialmente venerado. Los santuarios, templos o altares de culto no son muy diferentes de las casas. En los rituales se sacrifican animales. Disponen de vasos sagrados para uso litúrgico y practican cultos domésticos. Las prácticas funerarias se basan en un rito de incineración. Las cenizas del difunto se entierran en una urna, en torno a la que se disponen sus pertenencias y las ofrendas a los dioses.