La intransigencia religiosa sacude a las comunidades judías: en 1391, en muchas localidades catalanas el pueblo sale a la calle, incendia las juderías e impone la conversión a la fuerza. La cuestión judía genera una problemática nueva: la de los cristianos nuevos o conversos. A mediados del siglo XV se inicia en Barcelona, y en otras ciudades, el conflicto entre ciudadanos honrados y grandes mercaderes, la Biga, y menestrales y sectores medios, la Busca, que exige una mayor representación popular en el gobierno municipal y la aplicación de una política económica proteccionista. La Busca alcanza el gobierno de Barcelona entre 1453 y 1460.