La comisión de representantes del General de Catalunya, encargada de recoger los subsidios aprobados en las Cortes, pasa a ser permanente durante el reinado de Pere III el Ceremonioso. De esta forma, nace la Diputació del General o Generalitat de Catalunya. Ésta, institucionalizada en las Cortes de 1359, está formada por tres diputados, a los que se añaden tres oidores de cuentas, uno por brazo. Dispone de una administración propia y amplía progresivamente sus atribuciones: ejecuta las decisiones tomadas por la Corte General, recauda impuestos y, sobre todo, defiende a los particulares y a las instituciones en los agravios.