Los procesos de Montjuïc de 1897 y la dureza de la represión gubernamental diezman el movimiento obrero catalán. La recuperación es lenta. El fracaso de la huelga general de 1902 y la represión que sigue a la Semana Trágica (1909) dificultan este proceso. En 1910 se constituye la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato hegemónico dentro del movimiento obrero catalán hasta la guerra civil. La huelga de la Canadenca, el 1919, muestra su capacidad de movilización. Sin embargo, la escalada posterior de atentados terroristas de anarquistas y pistoleros de la patronal convierte las calles de las ciudades catalanas en un auténtico campo de batalla. La dictadura militar de Miguel Primo de Rivera inicia una fuerte represión contra las organizaciones obreras.