En la década de 1930 los avances tecnológicos transforman muchos aspectos de la vida cotidiana. La mayoría de las viviendas urbanas dispone de alumbrado eléctrico, agua corriente y desagües que enlazan con la red de alcantarillado. Las cocinas económicas, que funcionan con leña o carbón, son una mayoría. La conservación de los alimentos tiene aún limitaciones, puesto que las neveras son de hielo. El menaje del hogar usual de los años treinta se mantiene sin demasiados cambios hasta la década de los cincuenta.