Las familias campesinas viven en hábitats dispersos por todo el territorio. La masada está formada por el campo de cultivo y por la masía, que se compone de dos elementos: la casa y el establo para el ganado. Son construcciones sencillas, de paramento de piedra irregular ligada en seco o con barro. Existen también los vici, o lugares que concentran un número reducido de familias. Están situados en lugares elevados de fácil defensa y se estructuran a partir de pocas calles o de una sola, al abrigo de una torre o de una iglesia. Masías y aldeas se extienden por toda la Cataluña Vieja siguiendo el avance de las líneas de frontera.