En el mundo rural, el cristianismo convive con creencias y prácticas rituales paganas: ofrendas a los difuntos, rituales de fecundación, cultos solares, veneración de las fuerzas de la naturaleza y amuletos. Algunas iglesias prerrománicas y románicas son construidas en lugares considerados sagrados desde épocas ancestrales. La población rural tiene poco tiempo de ocio. Cuando las labores del campo se han cumplido deben hacerse las herramientas y las vasijas. En los periodos de menor actividad agrícola se celebran fiestas y encuentros. A veces, los juglares llegan a las aldeas donde ejecutan juegos y cuentan historias.