Durante el siglo XII se cristalizan algunos rasgos de la identidad nacional. La aparición del topónimo Cataluña (Catalonia) es casi paralela al inicio del uso del catalán como lengua escrita. La insignia de los condes de Barcelona, formada por palos de gules sobre un campo de oro, se usa desde finales del siglo XI.
La sociedad feudal, marcadamente agraria, se dinamiza con las expresiones de una intensificación del comercio: nuevas villas, nuevos mercados y ferias, apertura de las grandes rutas marítimas. Barcelona es el núcleo urbano más poblado y el centro político, económico y social de Cataluña: su capital.