La muerte sin sucesión directa de Alfonso I el Batallador, en 1134, se resuelve el año 1137 con el enlace de la hija del rey Ramiro II, Petronila, con el conde Ramon Berenguer IV de Barcelona. La unión de Cataluña y de Aragón es una unión pactada. Ambas entidades mantienen la integridad territorial, las leyes, las instituciones y la lengua. Los descendientes de Ramon Berenguer IV y Petronila gobiernan con los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona. Alfons I el Casto gobierna Cataluña y Aragón y posee en vasallaje territorios de Occitania. La potencia catalonoaragonesa conquista pronto LLeida y Tortosa.