El dominio catalán en Occitania, que provoca la hostilidad de las casas condales de Baus y Tolosa, acaba con motivo de la persecución de la herejía cátara. El catarismo es combatido por predicar unos ideales extremos de perfección espiritual, la adoración del bien y del mal y la negación de la encarnación. La cruzada convocada por Inocencio III consigue la participación de la nobleza francesa y asola cruelmente Occitania. Pere I el Católico interviene en defensa de sus vasallos y es muerto en Muret en 1213, La derrota provoca una crisis institucional en Cataluña y el final de los sueños expansivos hacia el norte.