La Corona de Aragón, que nace del matrimonio entre Ramón Berenguer IV de Barcelona y Petronila, hija de Ramiro I de Aragón, marca el nacimiento de una potencia militar capaz de llevar a cabo la expansión militar sobre tierras musulmanas. La conquista de la Cataluña Nueva genera una importante corriente migratoria hacia el sur. Nuevas ordenes religiosas, como los cistercienses, cartujos, o militares, como los templarios y hospitalarios, ayudan a vertebrar los territorios conquistados.
La política expansiva de la casa de Barcelona se dirige también hacia las tierras occitanas. Pronto, los vínculos políticos más allá del Pirineo se convierten también en vínculos culturales. Cataluña entra plenamente en la cultura trovadoresca. La cruzada francesa contra la herejía cátara y la derrota catalano-occitana de Muret cortan los lazos políticos con Occitania.