La Iglesia lleva a cabo un intenso trabajo de evangelización durante los siglos VIII-X. Las comunidades agrarias encuentran en la parroquia su ámbito básico de relación. Los monasterios ejercen una función importante como transmisores de cultura. Al amparo de la arquitectura religiosa se desarrolla el arte románico.
La Iglesia tiene un papel preponderante en el mantenimiento de la legalidad y del orden. Para defenderse de la violencia feudal, la jerarquía eclesiástica crea instrumentos legales como la Paz y Tregua de Dios. La obra del abad Oliba es un ejemplo de la función vertebradora y constructora de la Iglesia.