El crecimiento económico y la expansión demográfica descubren las enormes carencias en infraestructuras. Déficits escolares y sanitarios. Redes de alumbrado y de agua insuficientes. Los transportes públicos y la red viaria no se adecuan a la realidad social. El caos urbanístico impide la expansión armónica de las ciudades y del litoral. El barraquismo se hace endémico. Los bajos salarios dificultan un crecimiento del consumo. La dieta es reiterativa: los productos lácteos y la carne se abren paso con grandes dificultades. La crisis agraria genera el abandono de muchas explotaciones pequeñas y medianas.