La Contrarreforma es el movimiento de reforma católica suscitado a partir del Concilio de Trento (1545-1563). En este concilio, la Iglesia redefine sus dogmas, fuertemente cuestionados por la reforma protestante, y propone una nueva moral. En los reinos hispánicos, Felipe II impone la Contrarreforma. El fanatismo religioso se encarniza contra la población judía conversa, la morisca y contra las brujas.
Durante el reinado de Felipe III se lleva a cabo la expulsión de los moriscos (1610) y la caza de brujas (especialmente virulenta en el período 1618-1622). La estética renacentista deja paso al barroco, caracterizado por un lenguaje más pesimista y, al mismo tiempo, exhuberante y por una profunda voluntad didáctica de los dogmas contrarreformistas. En este marco, se incrementa la presión cultural de Castilla sobre Cataluña.