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Exposición permanente
Las raíces
Desde el Paleolítico inferior, el período más remoto de la Prehistoria, las tierras catalanas han sido testigo de actividades humanas. En Tautavel (Rosellón) se han localizado los restos más antiguos del homo erectus, de hace unos 450.000 años. La extensión de la agricultura y la ganadería a partir del Neolítico, en los últimos milenios antes de Cristo, determinan una nueva configuración del territorio y la aparición de nuevas culturas. El influjo de las sociedades orientales, griega y fenicia, desde el siglo VII a.C. cristaliza en la cultura íbera, una de las civilizaciones más importantes del Mediterráneo occidental. En el 218 a.C., con la llegada del ejército romano a Empúries, se inicia un largo período de vinculación al imperio de Roma. Precisamente entonces se conforman algunos de nuestros rasgos culturales básicos: la lengua, el derecho y la religión. A finales de siglo V, la caída del imperio Romano de Occidente da paso a la creación del reino visigodo de Toledo. El nacimiento de una nación
En el año 711, el ejército musulmán emprende la conquista de la Hispania visigoda y nace una nueva entidad, un nuevo país, al-Andalus. A lo largo de cuatro siglos, las tierras de Balaguer, Lleida, Tarragona y Tortosa se unen al Islam, y de esta forma pasan a formar parte de una comunidad económica y religiosa que se extiende hasta la India. Frente a al-Andalus se forman los condados catalanes, integrados en la marca hispánica, territorio de frontera del imperio Carolingio. A finales del siglo X, los condados catalanes se independizan, bajo la hegemonía de la casa de Barcelona. La formación del feudalismo, durante el siglo XI, genera unas nuevas relaciones sociales basadas en el dominio social y político de la nobleza y la Iglesia, y en la explotación del campesinado. Al amparo de este mundo rural y feudal, se extiende el arte románico con la voluntad de explicar el mundo, su origen y su orden. En el siglo XII, la conquista de la Cataluña Nueva, la vinculación creciente con Occitania y la unión dinástica con Aragón fortalecen el nuevo Estado. La aparición de la palabra Cataluña (Catalonia) coincide con el inicio del uso del catalán como lengua escrita. Nuestro mar
En el siglo XIII, la conquista de Mallorca y Valencia por parte de Jaume I inicia una etapa de expansión militar y mercantil por el Mediterráneo que se prolonga hasta el siglo XV. El crecimiento de las ciudades, el empuje del comercio y la consolidación de los grupos de mercaderes y artesanos son algunos de los fenómenos estrechamente vinculados a este proceso de expansión. El arte gótico, una nueva estética básicamente urbana, domina la producción artística, tanto en la arquitectura como en pintura y escultura. Paralelamente, se conforman las principales instituciones de gobierno de Cataluña: las Cortes, la Generalitat y los consejos municipales. El hambre de 1333 y la Peste Negra de 1348 marcan el inicio de una profunda crisis demográfica, económica y social. En el campo, los payeses de remensa se levantan en armas contra los señores para reclamar la supresión de los impuestos serviles, mientras en las ciudades se viven profundas conmociones sociales. Finalmente, una larga guerra civil (1462-1472), que enfrenta a la Corona con las instituciones de gobierno, devasta el conjunto del país. En el año 1479, Ferran II lleva a cabo la unión dinástica con Castilla gracias a su matrimonio con Isabel I. En la periferia del Imperio
Dentro del imperio europeo y mundial de los Austrias, Cataluña mantiene su propio Estado e inicia un crecimiento económico. La pugna de la monarquía hispánica con Francia, con quien se disputa la hegemonía de Europa, provoca continuos conflictos fronterizos. El mar se convierte también en frontera de otro poderoso enemigo: el corso berberisco y otomano. Por otra parte, en el seno del país, la crisis social provoca la expansión del bandolerismo. En los tiempos de construcción del Estado moderno, el creciente autoritarismo de los monarcas se contrapone a las doctrinas constitucionalistas elaboradas desde las instituciones catalanas. En este contexto político se producen la guerra de los Segadores (1640-1659) y la guerra de Sucesión (1705-1715). Al final de ésta, en 1716 Felipe V, el primer rey de la rama española de los Borbones, abole con el decreto de Nueva Planta las constituciones y las instituciones de Cataluña. Se extiende la estética barroca, caracterizada por un lenguaje pesimista y a la vez exuberante, y por una profunda voluntad de explicar los dogmas contrarreformistas. Vapor y nación
A lo largo del siglo XVIII se sientan las bases de la Revolución Industrial y de la Cataluña contemporánea. La especialización agraria, basada en el vino y el aguardiente en las comarcas litorales, la aparición de las manufacturas de algodón, o de indianas, y la apertura del mercado americano inician una nueva etapa de crecimiento. A partir de 1830 el país inicia la industrialización. Fábricas de vapor y colonias configuran un nuevo modelo económico basado en el sector textil, y con él, una nueva geografía y una nueva sociedad. El gran crecimiento de las ciudades, que da lugar a la construcción de ensanches, corre paralelo a la aparición de dos nuevas clases sociales: la burguesía industrial y la clase obrera. Por otra parte, el Estado liberal español profundiza la centralización política. El carlismo, el republicanismo federal y las campañas proteccionistas son respuestas, lideradas desde grupos sociales diversos, a este nuevo modelo político. El fin de siglo es el momento de la revitalización de la lengua y la cultura catalanas, con la Renaixença y el modernismo. Los años eléctricos
Durante el primer tercio del siglo XX la industria catalana vive una época de diversificación, caracterizada por la extensión de la electricidad y de los derivados del petróleo. El movimiento obrero se consolida con la fundación de la CNT (1910) y consigue la instauración de la jornada de ocho horas (1919). Durante la década de 1920 se inicia la primera gran oleada inmigratoria proveniente del sudeste peninsular. Desde 1901, el mapa político está protagonizado por la Lliga Regionalista y por los partidos republicanos. La Mancomunitat de Catalunya (1914-1925) fusiona las diputaciones provinciales, bajo la presidencia de Enric Prat de la Riba. La proclamación de la II República en el año 1931 da paso a la creación de la Generalitat . Francesc Macià y Lluís Companys, de Esquerra Republicana de Catalunya, se convierten sucesivamente en presidentes. En 1936, el golpe de Estado militar marca el inicio de tres años de cruenta guerra civil. La victoria franquista de 1939 señala el inicio de una larga dictadura y la abolición de la autonomía. Derrota y recuperación
La dictadura del general Franco, 1939-1975, se caracteriza por la represión de los sectores democráticos y de izquierdas. Los primeros decenios, la política de autarquía y las consecuencias de la guerra conducen al país al colapso económico, al racionamiento y a la miseria. La apertura económica, iniciada en 1959, genera importantes cambios económicos y sociales: entrada de capitales extranjeros y diversificación industrial, aparición del turismo, avalancha inmigratoria y generalización de la sociedad de consumo. La oposición al régimen, iniciada en el mismo año 1939, se reorganiza y alcanza una importante presencia popular. Una nueva generación que no vivió la guerra, se suma al movimiento democrático. Después de la muerte del dictador, una nueva Constitución democrática (1978) y un nuevo Estatuto de Autonomía (1979), señalan el inicio de una etapa de libertades. |
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