Entre 1901 y 1923, la Lliga Regionalista es la fuerza política hegemónica en Cataluña. Representa un catalanismo moderado y socialmente conservador que expresa las inquietudes de un sector de la burguesía industrial, de los propietarios agrarios y de las clases medias. Elabora un proyecto político que pretende un autogobierno para Cataluña que garantice la modernización y que se plantea intervenir en el gobierno del Estado con pragmatismo y voluntad modernizadora. La Mancomunitat de Catalunya, creada en 1914, es su máxima realización institucional.