Durante la segunda mitad del siglo XIX, el tejido asociativo se amplía enormemente e integra las nuevas realidades de una sociedad contemporánea. En 1887 los Coros de Clavé reúnen a 106 sociedades corales, con 40.000 miembros. El excursionismo científico alcanza la mayoría de edad con la creación del Centre Excursionista de Catalunya en 1890. Los ateneos obreros favorecen la formación de la clase trabajadora. Los nuevos deportes, como el fútbol, coexisten con otras prácticas cada vez más generalizadas como la gimnasia y el ciclismo y con deportes de elite como la equitación.