El restablecimiento del catalán como lengua de cultura es un proceso lento y desigual. Primero se introduce en la poesía y el teatro, considerados géneros intimistas. La novela, la historia, el tratado político y la oratoria se desarrollan en castellano, incluso cuando expresan un discurso catalanista. Joaquim Rubió i Ors, Lo Gaiter del Llobregat, expone un programa global de normalización de la literatura catalana que rehuye la nostalgia y afronta la modernidad. La irrupción del romanticismo alemán en toda Europa, que identifica patria y lengua, se convierte en un acicate importante.