La muerte sin descendencia de Carlos II desencadena un conflicto internacional alrededor de la monarquía hispánica. La Guerra de Sucesión (1705-1716) vuelve a enfrentar a Cataluña (ahora con un amplio apoyo de los demás países de la Corona de Aragón) con la corona de Castilla. Pero ahora los motivos son muy diferentes. Los catalanes están a favor del archiduque Carlos de Austria (Carlos III) y en contra del nuevo rey, Felipe V. La derrota bélica tiene como principal consecuencia la abolición de las constituciones e instituciones catalanas: el fin del Estado catalán.