Las guerras entre España y Francia pasan necesariamente por el escenario catalán. La presencia y arbitrariedad de los tercios españoles son la chispa que hace estallar el conflicto social y político latente. En 1640 se rompen los lazos entre Cataluña y la monarquía hispánica. A la revolución popular protagonizada por el campesinado, le sigue la revolución política encabezada por las instituciones. Estos hechos se rememoran en una canción popular, Els Segadors, que es el origen del himno nacional de Cataluña. La larga guerra (1640-1659) concluye con la pérdida de los condados del Rosselló y la Cerdanya, que son anexados a la corona francesa.