La violencia es una práctica frecuente en la Cataluña moderna. Muchos conflicto privados se resuelven por la vía de las armas. Dos fenómenos cobran importancia: el bandolerismo y el corso. Los grupos de bandoleros son una consecuencia de la crisis social y política de Cataluña. Venganzas, crímenes, secuestros, chantajes, atentados e, incluso, pequeñas guerras privadas proliferan en una sociedad marcada por las luchas entre bandos.
El corso crece a expensas de la lucha entre los diversos estados mediterráneos y, sobre todo, entre el Imperio Otomano y los reinos hispanos. Flotas procedentes de las costas del norte de África o del mismo corazón del imperio atacan las costas catalanas con virulencia.