Durante el siglo VIII el Pirineo se encuentra densamente poblado debido a las corrientes migratorias provocadas por la crisis del Bajo Imperio, las invasiones germánicas y la conquista musulmana. Cuando los valles pirenaicos llegan a su techo demográfico, se produce una importante emigración tierras abajo, hacia la llanura.
Muchas familias campesinas anónimas se instalan en zona despobladas. Con su trabajo, convierten la tierra yerma en productiva. Son los verdaderos protagonistas de la conquista y colonización de la Cataluña Vieja.