La formación del Imperio Carolingio señala el paso de la Europa de la Antigüedad tardía a la Europa medieval. Arropada por el imperio y a las puertas del mundo islámico, la futura Cataluña inicia su construcción.
La dominación carolingia, que organiza estos territorios de frontera en distritos condales, poco a poco se debilita. Las jóvenes dinastías condales, surgidas de linajes autónomos, faltan con frecuencia a las obligaciones de vasallaje y buscan una identidad propia. Wifredo el Velloso (Guifré el Pelós), conde de Cerdanya y de Urgell, reune bajo su
gobierno los condados de Girona, Barcelona y Osona y crea la base patrimonial de la casa condal de Barcelona.
A finales del siglo X, iniciados los primeros intentos de expansión territorial hacia los dominios musulmanes, se produce la ruptura efectiva de los vínculos con el poder franco: el inicio de la independencia política.