En el 711, reducidos ejércitos árabo-bereberes desembarcan en Hispania. Los reinos visigodos de Roderico y Akhila se hunden repentinamente y la Península Ibérica queda bajo el control del califato omeya de Damasco. Nace una nueva sociedad en los confines de Dar al-Islam: al-Andalus. El 929 Córdoba se convierte en el centro del nuevo califato omeya proclamado por Abd al-Rahman. Al-andalus se convierte en la primera potencia cultural y económica de Europa.
Durante más de cuatro siglos los territorios de la frontera superior de al-Andalus, llamados al-Tagr l-Ulá, permanecen unidos a una comunidad religiosa y económica que se extiende hasta los confines de la India. La huella del Islam es una poderosa herencia de civilización en la configuración de Cataluña.